Relato breve (FIN)

Me desperté de nuevo. En los últimos días no era capaz de diferenciar cuales de mis recuerdos correspondían con la realidad y cuales a mis sueños. Estaba absolutamente desorientada. No sabía cuanto tiempo llevaba allí, y tampoco me importaba.

Había probado varias veces la comida del hospital y todas con idéntico resultado: asco. No quería ni oír hablar de comida.

Mis padres entraban y salían de la habitación y yo lo percibía todo ajena a la realidad. Solo tres personas sabían que estaba allí: mis padres y Daniel.

Dany solía estar en mi habitación cuando mis padres se iban. Quizás querían tenerme vigilada. Se encontraba junto a mi cama y me hablaba, pero yo no oía lo que me decía… Lo intentaba, pero no lo conseguía. Me encontraba sumida en la más absoluta indiferencia.

Llamaron a la puerta de mi habitación, y Dany se acercó al umbral al ver que quienquiera que fuese, no entraba. Cuando volví la cabeza hacia la entrada, lo que vi heló mi agonizante corazón. ÉL estaba en la puerta. Goliat había venido. Aún así no reaccioné. Debía estar mirándole con los mismos ojos vacíos que Dany me decía que tenía.

Goliat habló con Dany como si yo no estuviera en la habitación, afirmando que aquello no podía ser por él. Que no podía hacerle responsable de esto. Estaba absolutamente pálido. Dany apretaba los puños con fuerza. Hablaba con la voz alterada, pero intentaba susurrar. Le decía que era un cabrón de mierda, que cómo no podía darse cuenta de hasta qué punto me afectaban sus palabras y acciones. Que yo solo buscaba su reconocimiento y simpatía, y si estaba en este estado era solo culpa suya.

Goliat sonrió. Sonrió como lo había hecho ante mí en aquel bar. Vi sus pequeños y blancos dientes, su encía que quedaba al descubierto, su gesto socarrón, su mirada indiferente.

Algo estalló en mi interior y salté de la cama. Corrí al baño y le di un golpe al espejo. Hasta que pude conseguir un fragmento. Arranqué los vendajes que aún cubrían mis muñecas y regresé a la habitación. Goliat y Dany me miraban, paralizados.

Grité con todas mis fuerzas, mientras mis lágrimas resbalaban por mis mejillas, a la vez que volvía a desgarrar brutalmente mis muñecas con el cristal.

-¿Esto es lo que te importo? ¿Esto es lo que quieres? Así quieres verme, ¿verdad?
¿Quieres mi sangre, quieres verme sangrar? ¡Tómala! Yo no la quiero. Es lo que quieres que sienta.

Seguía desgarrando frenéticamente mis brazos con el cristal, sacudiendo los brazos hacia Goliat. Mi sangre le salpicó la cara y le manchó la ropa.

-¡Yo, que lo di todo por ti! ¡Yo que te entregué todo mi ser! ¡¡¡Eres un monstruo!!!! Sólo quiero odiarte, ¡odiarte y morir! ¡¿Qué he hecho yo para que quieras esto, qué he hecho para que quieras mi sangre y mis lágrimas?! ¡Ahógate en ellas! ¡¡Tómala, tómala!! ¡¡¡¡Tómala y vete!!! ¡¡¡¡¡SAL DE AQUÍ!!!!

Notaba la garganta seca y dolorida de gritar. Sé que varios pares de manos me sujetaban e hicieron salir a Goliat de mi habitación.

Todo pasó muy rápido… Después solo me quedó llanto. No recuerdo cuanto duró, sólo sé que desperté varias veces y seguía llorando. Mis brazos enteros estaban cubiertos de vendas..

Sólo quería llorar.

Published in: on 6 diciembre, 2010 at 2:50  Dejar un comentario  

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